Escultura Barroca en España

Una de las características de la escultura barroca en España fue implantación entre los escultores de los principios de la Contrarreforma. Los temas alegóricos y mitológicos se mantuvieron ausentes, por lo que la escultura barroca española casi se redujo a la imaginería, centrándose así en los temas religiosos.

Las imágenes eran encargadas tanto para altares y retablos de las iglesias como para pasos procesionales para la Semana Santa. Tres fueron los motivos preferidos:

  • Vida de los Santos: se buscaba mostrarlos en la actitud o virtud que le hiciera merecedor de los cielos, normalmente el martirio
  • Representaciones de María: el culto a la Virgen fue muy popular, consolidándose las representaciones de las distintas advocaciones marianas (la Inmaculada, la Virgen de las Angustias, de los Dolores, del Carmen…)
  • Pasión de Cristo: las representaciones de este tipo de multiplican (atado a la columna, camino del calvario, agonizando en la cruz, yacente).

En todas las imágenes podía manifestarse lo trágico, incluso lo cruel, intensificando lo patético para conmover al fiel y potenciar el fervor religioso. De esta manera nos encontramos con otro rasgo propio de la escultura hispana: la marcada expresividad de las figuras que trasmiten dolor, angustia, amor, odio. Para acentuar el realismo se introdujeron en la representación elementos ajenos a ella: la figura de Jesucristo comenzó a ser cubierta por mantos realizados en tela; el cuerpo se ceñía con cuerdas y la corona de espinas de la frente era una corona real. El realismo escultórico se llevó hasta sus últimas consecuencias: las bocas se abren y muestran perfectamente tallados la lengua y los dientes; la mirada se intensifica al incrustar en las figuras ojos de cristal o lágrimas del mismo material; la cabeza, en ocasiones, se reviste de pelo real.

Otra de las notas que diferenciaban la escultura barroca hispana de la que se ejecutaba fuera es el material en el que se realizaba: debido a la escasez y al alto precio del mármol se venía empleando madera policromada ya desde el Renacimiento. Esta tradición se mantuvo durante el Barroco, agudizando aún más el realismo de las figuras y su patetismo mediante las carnaciones.

  • ESCUELA CASTELLANA: GREGORIO FERNÁNDEZ. Gran realismo en la anatomía o en las calidades, exaltado expresionismo y dramatismo al servicio del sentimiento religioso, austera policromía. Crea modelos iconográficos que serán muy imitados: retablos y pasos procesionales, representaciones de Cristo sufriente, de la Virgen, de santos…
Cristo Yacente

Cristo Yacente

Cristo atado a la columna

Cristo atado a la columna

La Piedad

La Piedad

La Inmaculada Concepción

La Inmaculada Concepción

  • ESCUELA ANDALUZA: MARTÍNEZ MONTAÑÉS es el principal representante del foco sevillano y ALONSO CANO del foco granadino. En Andalucía el realismo tendrá un tono diferente al castellano: menor gusto por lo trágico, estilo más sosegado, sereno y reposado; mayor virtuosismo y detallismo en la talla y policromía más matizada y brillante.
Inmaculada de la catedral de Sevilla, La Cieguita. Martínez Montañés

Inmaculada (la Cieguecita) Martínez Montañés

San Jerónimo, Martínez Montañés

San Jerónimo, Martínez Montañés

Inmaculada del fascistol

Inmaculada del fascistol, Alonso Cano

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